Presentamos un poema de José Luis Zorrilla Sánchez (Irapuato, 1997). Él es participante de las antologías Círculos de Agua y Las Avenidas del Cielo. Ha sido becario del sistema INTERFAZ y del Seminario para las Letras Guanajuatenses. Es colaborador en las revistas Golfa y el suplemento cultural Es lo cotidiano.
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La noche es blanca, sin la tesitura de tu voz
sin tu cesura
marcándome el ritmo.
Es nada la noche.
Me haces falta,
como la piel en el invierno
que nunca he sido,
si las flores crecen en él
son tus pies tierra fértil
y mis manos en fuego se derriten.
Cantan los colibríes
ánimas del recuerdo antes de amarte
ánimas de un sentimiento que es tuyo
en tu ausencia.
El sol no lo sabe
pero la luna es un conejo
que se transforma cuando quiere.
La noche es blanca
porque yo no siento nada
porque yo no sé lo que sientes.
La noche es un copo de nieve
y yo, el petricor en una señal interrumpida de T.V.
A los hombres viejos nadie les enseñó a amar
por eso querían llegar a la luna,
ser el primer bebé acurrucado en su regazo.
Esos hombres creen que ahora pueden descubrir libres el
universo
olvidando que la luna es el astro más cercano a nosotros.
Yo estoy aquí y es de noche,
tu estás allá y es de noche.
El invierno es más intenso de tu lado
y yo odio ese y todos los inviernos.
Dentro mío
la negativa a que este silencio cálido animal
(voraz de tus anhelos)
siga alimentándose de mi como un guardián
de la estación espacial
persiste.
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